domingo, 27 de julio de 2008

Siglos IX al XII - Eloísa

Breve Biografía de Eloísa

Eloísa nació en 1101 en París, Francia; sobrina de Fulberto, canónigo de la catedral de París. Su vida quedó opacada como joven filósofa por su trágica historia de amor con Pedro Abelardo (1079-1142).

A principios del Siglo XII empezaron a gestarse las ideas del Renacimiento: hubo un gran desarrollo tanto intelectual como espiritual. Las damas de las clases aristocráticas comenzaron a interesarse por la cultura y deseaban ocupar un protagonismo social: surgieron los salones, lugares donde se trataban y discutían temas intelectuales y filosóficos.

Eloísa frecuentaba estos salones parisinos y era muy célebre - a pesar de su corta edad - por su talento y cultura: había completado sus estudios de artes liberales - gramática, dialéctica, retórica y aritmética, geometría, astronomía y música, además de latín, griego y hebreo. Su tío en 1917 le asignó como tutor al prestigioso filósofo medieval Pedro Abelardo. La pasión, el amor y el escándalo estallaron.

Eloísa dio a luz a un niño, que la pareja confió a la hermana de Abelardo, en Bretaña. Fulberto, a pesar de la vergüenza, perdonó y exigió el matrimonio de su sobrina, haciéndolo público, única forma de limpiar la falta de Abelardo. Éste, que quería que el matrimonio se mantuviera en secreto, para no arruinar su reputación de filósofo, obligó en 1118, a tomar los hábitos a Eloísa en el monasterio de Argenteuil, mientras él se retiró a la abadía de Saint Denis y se hizo monje, donde siguió su brillante carrera de filósofo y teólogo.

Eloísa pasó diez años en el monasterio de Argenteuil, más tarde se convirtió en abadesa del monasterio de Parácleto, cerca de Provins. Aunque tomó los hábitos obligada por Abelardo, sin vocación religiosa, valiente y muy decidida, estaba dispuesta a vivir dignamente. La nostalgia, la rebelión contra la injusticia del destino, no le impidieron llevar una vida ejemplar dentro del monasterio.

Eloísa y Abelardo sólo mantendrán relación epistolar. Sus cartas, redactadas en latín, mezclan temas espirituales y los recuerdos de amor. Durante los veinte años de separación, las cartas que Eloísa escribía a Abelardo, son el testimonio de una pasión aún viva.
"Tú pudiste resignarte a la cruel desgracia, incluso llegaste a considerarla un castigo al que te habías hecho acreedor por transgredir las normas. ¡Yo, no!, ¡No he pecado! sólo amo con ardor desesperado; cada día aumenta mi rebeldía contra el mundo y crece más mi angustia. ¡Nunca dejaré de amarte!. ¡Jamás perdonaré a mi tío, ni a la iglesia, ni a Dios, por la cruel mutilación que nos ha robado la felicidad!"

Eloísa enseñaba y practicaba la medicina y la investigación científica y gozaba del cariño de las monjas. Fue una de las religiosas más respetadas de Francia, recibiendo la visita de muchos hombres ilustres. Abelardo murió en 1142 y fue enterrado en Parácleto. Eloísa se le unió veintidos añós más tarde, en 1164. Siguiendo la última voluntad de su marido, dispuso que fuese enterrada a su lado, en la misma tumba, plantando a continuación un rosal sobre la tierra que los recubrirá. Actualmente, los restos de los dos amantes están en el cementerio de París, Père Lachase.
Fuentes y Bibliografía

No hay comentarios:

Protected by Copyscape Online Plagiarism Detection
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...