domingo, 19 de mayo de 2013

Siglo XIX - Lucy Parsons


Breve Biografía de Lucy Parsons

Lucy González Parsons nació en 1853 en el estado de Texas. Activista, periodista y lideresa anarquista estadounidense.

Hija de una mexicana negra esclava y un mestizo indígena, quedó huérfana a los tres años. Fue criada por un tío y conocida como Lucy González. En 1871 se casó con Albert Parsons (1848-1887) un anarquista y activista sindical. Por ser un matrimonio interracial y activista por la liberación de los negros, recibieron amenazas de linchamiento; se trasladaron de Texas hacia Chicago, donde Albert trabajó en una empresa tipográfica y Lucy abrió un taller de costura, involucrándose ambos en el movimiento revolucionario. 

En la década de 1880 Chicago era una gran ciudad industrial, pero hubo una depresión, dejando a millones de personas desempleadas, por lo que había mucha explotación obrera, incluida mujeres y niños. De todas partes del país llegaban por ferrocarril, miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes, donde se alojaban los trabajadores, además de los emigrantes venidos de todo el mundo, durante el siglo XIX. 

Albert y Lucy participaban activamente en organizaciones libertarias, a favor de los obreros, de los presos políticos, afrodescendientes, indigentes y mujeres. En 1883 junto a otros colaboradores, fundaron la Asociación Internacional de Personas Trabajadoras (IWPA) la primera organización anarquista del país y el periódico The Alarm, donde Albert y Lucy publicaron numerosos artículos.

Valiente y decidida, Lucy se convirtió en una importante lideresa dentro del movimiento anarquista y obrero; escribió un folleto muy popular titulado “Dedicatoria a los Vagos”, publicado en The Alarm, en 1884, donde denunciaba cómo los patrones esclavizaban a sus trabajadores con jornadas de 12 y 16 horas y vivían en condiciones de miseria. Convertían a los obreros en vagabundos, cuando en realidad, eran ellos los que aumentaban la ganancia de los patrones; finalizaba el artículo exhortándolos a que aprendieran a fabricar explosivos. Tanto para los empresarios de la época, como para las autoridades, era inaceptable que una mujer, además negra y anarquista, Lucy Parsons, fuese la que incitara a la lucha a los obreros, con actos de violencia hacia los ricos.

Luego de una serie de protestas de los obreros, en mayo de 1886 se produjo una manifestación pacífica de más de 25.000 personas, para respaldar una jornada laboral de ocho horas. Más de cien policías reprimieron la marcha, de repente una bomba fue lanzada matando a un oficial; los soldados abrieron fuego contra la multitud matando e hiriendo a numerosos obreros. Este hecho es conocido como la Revuelta de Haymarket. Muchos obreros fueron detenidos, golpeados y torturados, acusados de matar al policía. Finalmente, en un falso juicio, pues nada se pudo probar en su contra, sólo se juzgó su orientación política libertaria y su condición de obreros rebeldes, tres anarquistas fueron condenados a prision y cinco a la horca, entre estos últimos se hallaba Albert Parsons. 

Lucy integró el Comité de Defensa de los Acusados de Chicago, participó en numerosas protestas y realizó giras por todo el país; incansable luchadora, firme en sus convicciones, era conocida por sus vehementes discursos que muchas veces fueron interrumpidos por la policía, que la hostigaba en todo momento. Albert a los 39 años, fue ejecutado en noviembre de 1887, aunque se había comprobado su inocencia. 

A estos obreros se les conocen como los “Ocho Mártires de Chicago” y en su memoria el movimiento obrero mundial, en 1889 adoptó el 1 de mayo, aniversario de la Revuelta de Haymarket como el Dia Internacional de los Trabajadores.

Luego de la muerte de su marido, Lucy publicó en diciembre de 1887, un libro que Albert había redactado en la cárcel: “Anarquismo: su filosofía y base científica”. Más tarde escribió una biografía de Albert Parsons con la historia del movimiento obrero en Estados Unidos, publicado en 1889; en 1892 editó “Libertad” una publicación mensual Anarquista-Comunista Revolucionaria.

Lucy Parsons dio charlas y conferencias en salones de sindicatos, clubes de mujeres y en universidades, exponiendo su filosofía radical. Incansable activista, Lucy sufrió acoso político, represión constante de la policía y el escarnio público: abusos racistas y sexistas de parte de la justicia y la sociedad. Siempre defendió la causa anarquista, pero tuvo fuertes discusiones ideológicas con Emma Goldman. Esta defendía el amor libre, para Lucy el matrimonio y la familia eran importantes. Emma la acusaba de ser un oportunista, de ser la “viuda del mártir Albert Parsons”, el anarquista que ganó notoriedad luego de su ejecución.

Lucy luchó por el sufragio de las mujeres, la igualdad de remuneración, el derecho de la mujer al divorcio y casarse de nuevo y no ser objeto de violación. En 1905 fue una de los fundadores de la organización Trabajadores Industriales del Mundo. En 1915 Lucy organizó una manifestación contra el hambre y el desempleo. En 1939 se convirtió en miembro del Partido Comunista, trabajando intensamente para la Defensa Internacional del Trabajo. Hizo campañas contra los linchamientos y el sistema de justicia criminal racista.

Continuó luchando activamente contra la explotación de los trabajadores hasta su muerte: Lucy Parsons murió en un incendio en su casa, en 1942, a la edad de 89 años. 

Su casa fue saqueada por el gobierno “era más peligrosa que mil insurrectos” y confiscada toda su biblioteca con más de 1500 libros, junto con documentos personales. Aún después de muerta quisieron silenciarla, ella que luchó por la libertad de expresión, que habló en contra de las injusticias de la sociedad capitalista, dirigida por hombres blancos, es la menos conocida de las figuras del socialismo. 

La prensa de su época, la comparó con Louise Michel la revolucionaria francesa que en 1871 participó en la lucha de la Comuna de Paris. Algunos historiadores del siglo XX sostienen que Lucy Parsons fue la primera mujer activista afroamericana asociada al socialismo revolucionario en América. Su accionar, su fuerte oratoria, sus setenta años de lucha son el legado que nos deja, un ejemplo de intrepidez, compromiso e integridad.

Fuentes y Bibliografia
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