sábado, 31 de agosto de 2013

Siglo XX - Ulalume González de León

Breve Biografía de Ulalume González de León                      

Ulalume Ibañez Iglesias nació en 1932 en Montevideo, Uruguay. Escritora, poetisa, traductora y editora uruguaya-mexicana. 

Ulalume era hija de los poetas uruguayos Sara de Ibañez y Roberto Ibañez. Ulalume y sus hermanas Suleika Ibañez y Solveig recibieron una esmerada educación y las tres fueron influencias por sus padres en la creación literaria. El nombre de las tres hermanas fueron tomados de personajes de obras de renombrados escritores: Edgar Allan Poe, Goethe y Lord Byron. Desde muy niña Ulalume y sus hermanas asistían a las reuniones de poetas e intelectuales que se formaban en su propio hogar: Pablo Neruda, Octavio Paz, Juan Ramón Jiménez,  Gabriela Mistral, Jules Supervielle, entre muchos otros.

Ulalume estudió en el Liceo Francés y tras terminar su bachillerato obtuvo una beca del gobierno de Francia, estudiando en la Sorbona literatura y filosofía. Muy joven, en 1948, se casó con el arquitecto mexicano Teodoro González de León (1926- ); ese mismo año se radicó y se nacionalizó en México. Incursionó en el teatro, participando en varias obras, para luego volcarse a la escritura.

Ulalume, tal como hizo su madre, adoptó el apellido de su esposo, para publicar sus obras, siendo conocida internacionalmente como Ulalume González de León. Sus primeros poemas fueron editados en la revista literaria Diálogos, fundada y dirigida por el escritor Ramón Xirau. 

Autora prolífica, su obra abarcó la narrativa, libros de cuentos y poesías, entre ellos: “A cada rato lunes” (1970), “Las tres manzanas de naranja” (1996) su único libro infantil, “Plagio I” (1973), “Plagio II” (1980). Reunió su poesía completa en su libro “Plagios” (2001). “Escribir es dar la máxima carga de sentido a las palabras para que sean eficaces, para que comuniquen lo que el autor desea: un hecho, una emoción, una actitud”, ha dicha la autora en una entrevista. 

Al ser políglota (sabía inglés, francés, italiano y portugués) se destacó en libros de ensayo y como traductora, publicando antologías de grandes poetas: Lewis Carroll, Valéry Larbaud, Gérard de Nerval y Jules Supervielle. Como editora, integró el consejo de redacción de las revistas Plural, Letras libres y Vuelta; en esta última, fundada en 1976 por el poeta Octavio Paz, convocó a los poetas de todo el país y otras latitudes, para devolverle a la poesía su espíritu lúdico. 

Luego de más de treinta años de matrimonio y tres hijos, se divorció de su esposo, aunque mantuvo su apellido para firmar sus obras. Se casó con el poeta mexicano Jorge Hernández Campos (1921-2004). 

A lo largo de su trayectoria recibió numerosas distinciones: Premio de Narrativa, Uruguay (1970); Premio Xavier Villaurrutia, México (1978); La Flor de Laura, París (1979), Alfonso X de Traducción, México (1971), entre otros. Ha participado en congresos y conferencias magistrales. Octavio Paz elogió su libro de poemas “Plagios” y sobre la autora ha dicho que es la mejor poetisa mexicana después de Sor Juana Inés de la Cruz.

La poetisa Ulalume González de León falleció en  Querétaro en  2009.

Fuentes y Bibliografia

sábado, 24 de agosto de 2013

Siglo XX - Fumiko Kaneko

   Breve Biografía de        Fumiko  Kaneko                                           
Fumiko Kaneko nació en 1902 en Yokohama, Japón. Militante anarquista y feminista japonesa

Nació en el seno de una familia muy humilde y como no tenía registro civil, no pudo asistir a la escuela. A los nueve años Fumiko fue enviada a Corea al cuidado de su abuela paterna, que la registró como hija propia, pudiendo así recibir educación en una escuela. Destacándose por su inteligencia, Fumiko quiso continuar sus estudios más allá de la formación básica, a lo que la abuela se negó y tras un período de maltratos, la envió de nuevo a Japón.

De regreso en su país, Fumiko se trasladó en 1920 a Tokio donde trabajó de criada y vendedora de diarios. Muy decidida y con ansias de saber, estudió matemáticas e inglés; leyó mucho sobre temas políticos y sociales: estuvo en contacto con cristianos del Ejército de Salvación y del movimiento socialista. Al no estar de acuerdo con las ideas de ninguno de estos grupos, ya que ella buscaba un activismo más independiente, Fumiko se volcó hacia el pensamiento anarquista nihilista. 

El anarquismo se fundamenta en los principios de libertad individual, asociación libre y cooperación voluntaria de cada persona. El nihilismo tiene ideas racionales y tiende a ser fatalista, pues supone la muerte o el fin de muchas cosas; es la negación de todo principio y de toda creencia, ya sea religioso, social o político. Es la lucha de una sociedad opresiva (estado o iglesia) y la libertad (o cambio revolucionario =nihilismo). 

En 1922 Fumiko se relacionó con el activista coreano Yeol Park (1902-1974) llegado a Tokio en 1919 y fundador del grupo clandestino anarquista Futeisha (Sociedad de los Insumisos o descontentos); vivieron juntos compartiendo el pensamiento anarquista y los deseos de liberación de la ocupación Japonesa en Corea. Fumiko escribía artículos denunciando los problemas que enfrentaban los coreanos bajo el imperialismo japonés. 

Bajo el pretexto de protegerla de China, Japón invadió Corea en 1894. El movimiento anarquista de Corea comenzó entre los exiliados, estudiantes y obreros, que se trasladaron a China y Japón, sobre todo después de 1918, iniciando así la lucha por la independencia nacional, contra la opresión nipona. La clase alta de Japón siguió a principios del siglo XX su expansión imperialista (Imperio Japonés 1890-1947) por otros países asiáticos y aplastó toda oposición dentro de su propio país: se debía obediencia absoluta y lealtad al gobierno. Ante estos hechos, surgió la lucha anti-imperialista de los anarquistas japoneses y coreanos. 

Tras el Gran Terremoto de 1923 que devastó Tokio, Yokohama y otras ciudades, el caos fue total; las autoridades aprovecharon la confusión y el pánico reinante para capturar y golpear brutalmente a los grupos disidentes, aflorando así los sentimientos anti-coreanos y anti- anarquistas. Entre los prisioneros se encontraban Fumiko y Yeol que fueron acusados de alta traición por conspirar con el asesinato de la familia real japonesa. El Emperador y la Emperatriz nunca estuvieron en peligro, ya que en el momento del terremoto, estaban alojados en Nikko, en las montañas, en la región de Kantó. 

Con falsas confesiones, dos días después de su casamiento en prisión, la pareja fue condenada a muerte. La condena después fue conmutada por trabajos forzados y cadena perpetua. Fumiko no aceptó el certificado de conmutación y fue trasladada a la prisión de Utsonomiya, donde al negarse a realizar ningún trabajo, estuvo aislada. 

Estando en prisión Fumiko escribió su autobiografía, sobre su interrogatorio y sobre sus ideas políticas: anti-militarismo, anti-imperialismo, críticas al socialismo, etc. Enfatizó su igualdad con su pareja, ante todo era su compañera: su relación se basaba en el respeto mutuo, por lo tanto debía recibir el mismo trato de la justicia, aún cuando se tratara de consecuencias políticas. Expresaba su preocupación de que las escuelas no dieran a las niñas, igualdad de oportunidades en la educación. En sus testimonios, Fumiko era a menudo mordaz y hostil en su denuncia de las desigualdades sociales y la injusticia, las autoridades e incluso de la familia imperial. Cuando estaba frente a la Corte Suprema, vestía el traje nacional coreano, como una demostración de desprecio y negando toda forma de autoridad.

En julio de 1926, tras casi tres años en prisión, con firme convicción en su pensamiento nihilista, Fumiko Kaneko se ahorcó en su celda de aislamiento, ya que no aceptaba que el gobierno decidiera sobre su vida y su muerte: “…si uno tiene sino la voluntad de morir, la muerte es la libertad”.

Después de su muerte, el hermano mayor de Yeol fue a Japón a retirar su cuerpo para ser enterrado en Corea, en el cementerio de la familia. Luego de 22 años en prisión Yeol Park fue liberado en 1945; vivió en Corea del Norte hasta su muerte. 

“Lo que me hizo hacer lo que hice”, el libro de Fumiko Kaneko, en español se llamó “Las memorias en prisión de una mujer japonesa”, traducido al inglés y francés, fue editado en 1991.

lunes, 19 de agosto de 2013

Siglo XX - Dinorah Castiglioni

Breve Biografía de Dinorah Castiglioni

Dinorah Castiglioni Tula nació en octubre de 1918. Primera médica cirujana de adultos uruguaya. 

Hija de una maestra, Dinorah siguió los pasos de su madre al ingresar a los doce años al Instituto Normal de Señoritas, donde seis años después, en 1936, se recibió de maestra. Muy decidida y con grandes deseos de aprender, asistió a la Universidad de la República, en la Facultad de Medicina, graduándose de Doctora en 1950; rápidamente se orientó hacia la cirugía, siendo la primera mujer en esa especialidad.

Aunque quisieron desanimarla, porque “ninguna persona se dejaría operar por una mujer”, Dinorah, con inteligencia y coraje, continuó estudiando y se presentó a concurso; tras haber seguido todos los pasos que marcan la carrera en Salud Pública, realizó su primera intervención quirúrgica en un adulto, con una operación de apendicitis en el Hospital Maciel, más tarde, a partir de 1954, en el Hospital Universitario Dr. Manuel Quintela. 

Durante muchos años, fue la única mujer en el listado de doctores que aparecía como cirujana. En su larga trayectoria fue Jefa de Clínica Titular y asistente del profesor de Clínica Quirúrgica Juan Carlos del Campo (1896-1978). Con verdadera vocación de servicio se dedicó a los enfermos y a la docencia, ya que alternaba su desempeño como cirujana, con las clases en la Facultad de Medicina. 

“Medicina es curar al enfermo, aliviarlo o ayudarlo a bien morir”, ha dicho Dinorah en una entrevista: con estos principios daba a los pacientes el mayor apoyo espiritual posible, de una manera optimista. Ha trabajado más de veinte años en el Hospital de Clínicas en la Clínica Quirúrgica del Profesor del Campo y en el Servicio de Emergencia. A partir de 1976 entró al Hospital Maciel con el cargo de Profesora Agregado de Clínica Quirúrgica.

La Dra. Dinorah integró la Comisión Honoraria Permanente de la Asociación Internacional de Hidatidología (AIH); presidió por largos años el Comité Internacional de la AIH. En su calidad de presidenta de la AIH, asistió en 1985 al XIII Congreso Internacional de la Hidatidosis realizado en Madrid, España. En dicho evento la Doctora con firme decisión decía: “Ha mejorado el diagnóstico humano por inmunología, han mejorado las técnicas quirúrgicas..., pero estos progresos ponen en evidencia el fracaso de la profilaxis de la enfermedad”. Enfatizaba que "se debe insistir sobre las medidas profilácticas del Quiste Hidático, siendo la más destacada, la educación sanitaria para tratar a toda la comunidad”

La Comisión Nacional Honoraria de la Lucha contra la Hidatidosis fue creada en 1965 y desde 1990 pasó a llamarse “Comisión Nacional Honoraria de Zoonosis". 

Dinorah integró desde sus comienzos en 1968 las comisiones en el Hospital Maciel: una Comisión de Señoras, otra de Ayuda al Enfermo y la tercera la Comisión de Apoyo y Remodelación en las obras de dicho hospital. La Ayuda al Enfermo se encarga de mejorar la calidad de vida hospitalaria, colaborando con la parte de medicina paliativa. 

Cirujana pionera en la década de 1950 en una profesión de hombres, Dinorah abrió caminos y con su inteligencia y determinación allanó obstáculos para el resto de las mujeres que siguieron la misma profesión. Tras una larga trayectoria de aportes y acción incansable, aún hoy (2013), a sus 94 años, la Dra. Dinorah Castiglioni se mantiene muy lúcida y activa en las Comisiones del Hospital Maciel. Dice que "la vejez es tiempo de cosecha y de tolerancia".
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Desde 2003 integraba la Academia de Medicina de Uruguay y en mayo de 2015 fue nombrada Ciudadana Ilustre de Montevideo. 
Dinorah Castiglioni  falleció en Montevideo, el 6 de mayo de 2016, a los 97 años de edad.

Fuentes y Bibliografia

martes, 13 de agosto de 2013

Siglo XX - Annemarie Schwarzenbach

Breve Biografía de Annemarie Schwarzenbach     
Annemarie Schwarzenbach nació en 1908 en Bocken, cerca de Zurich, Suiza. Escritora, periodista, fotógrafa, filósofa, viajera y arqueóloga.

Hija de un rico y poderoso industrial textil y de una dama de la alta sociedad de Suiza, Annemarie tuvo una esmerada educación; influenciada por su madre, estudió música y llegó a ser una gran pianista, aunque su mayor interés era la escritura. Ingresó a la Universidad de Zurich en 1927 para cursar historia y literatura, comenzando también su producción literaria. En 1931 obtuvo su doctorado en filosofía. Estudió y escribió siempre en alemán. 

La relación con su aristócrata madre fue conflictiva, ya que quería imponer a su hija las tradiciones conservadoras de la alta sociedad y no comprendía el rechazo al lujo de Annemarie ni la depresión en que vivía. En Berlín en 1930, Annemarie conoció a los hermanos Erika (1905-1969) y Klaus (1906-1949), hijos del novelista Thomas Mann (1875-1955); frecuentaban el mundo intelectual, además de la vida nocturna en bares de lesbianas. De una belleza andrógina, Annemarie con su inteligencia y su melancolía atraía por igual a hombres y mujeres. Con los hermanos Mann descubrió el compromiso antifascista y la lucha encarnizada contra el nazismo ascendiente. 

Entre el ambiente promiscuo y bohemio de las noches alemanas y su angustia al traicionar a su familia, simpatizante de Hitler (1889-1945), Annemarie siguió escribiendo, pues era la única manera que encontraba de combatir su tristeza e inconformismo. Su primera novela “Los amigos de Bernhardt”, retrataba esa vida de desesperanza y falta de valores, con un carácter casi autobiográfico. 

Al llegar Hitler al poder en 1933 hasta 1945, Annemarie, opositora al dictador, comenzó a viajar por varios países. Se decepcionó del gobierno de su país, Suiza, ya que ella “entendía que la neutralidad era una especie de muerte y que la toma de decisiones era vital”. Siempre a la búsqueda de nuevas experiencias personales y literarias, se convirtió en adicta a la morfina, por lo que, entre un viaje y otro, realizó varias entradas a clínicas para desintoxicarse. Viajó a Persia (Irán), donde trabajó como periodista y arqueóloga. En 1935 en Teherán se casó con el diplomático Claude Clarar, con quien vivió poco tiempo, ya que ambos eran homosexuales.

España, Rusia, Estados Unidos, el Congo Belga, en cada país trabajó como corresponsal, documentando las condiciones sociales de cada uno de ellos. Recorrió la costa Atlántica de Estados Unidos, desde Nueva York a Virginia, Georgia y Alabama: escribió sobre el cierre de fábricas, la lucha sindical y el racismo; visitó las plantaciones, prisiones y escuelas. Desde Europa viajó en su coche por Turquía hacia Afganistán con la escritora de viajes suiza Ella Maillart (1903-1997), sacando fotografías, notas periodísticas y crónicas de viaje: fue una de las primeras mujeres reportera gráfica. 

En 1940 volvió nuevamente a Nueva York, con la escritora Carson Mc Cullers (1917-1967), pero su dependencia de las drogas y la mezcla con el alcohol la volvían violenta. Al enterarse de la muerte de su padre, Annemarie se sintió culpable por alejarse de su familia e intentó suicidarse. De la clínica donde estaba internada, huyó hacia Europa.

Annemarie, indómita y audaz, fue una prolífica escritora: en sus textos reflejaba su abatimiento, su descontento, su soledad y su desesperada búsqueda de identidad: su homosexualidad era evidente y conocida por quienes la trataron: tuvo varias amantes. 
Ha publicado más de 170 artículos y foto-reportajes para periódicos suizos y alemanes, escribiendo sobre las costumbres, la historia y los paisajes de los países que recorría. Entre sus libros se destacan: “Muerte en Persia”, escrita en 1936 y publicada en 1998, es la única obra traducida al español. “Todos los caminos están abiertos” describe su viaje por Turquía, Irán y Afganistán, hecho en 1939-1940.

Estando en Suiza en 1942, Annemarie, limpia ya de drogas y preparándose para ir a Portugal como periodista, un día paseando en bicicleta, voló por los aires y su cabeza dio contra una piedra. Estuvo unos meses sin poder hablar ni caminar, hasta que el 15 de noviembre, con 34 años, Annemarie murió como consecuencia del accidente. Su madre quemó todas sus cartas y diarios. Sus manuscritos quedaron en archivos suizos, sus artículos e informes periodísticos fueron olvidados.

Hasta la década de 1980, Suiza no mostró simpatía por las víctimas del Holocausto y casi por cincuenta años Annemarie fue ignorada. En 1987 Roger Perret, un estudioso de Ginebra, se interesó en los archivos y publicó las obras completas de Annemarie Schwarzenbach que se mantuvieron inéditas. Muchas de estas obras no están traducidas al inglés, pero la autora está considerada una de las mejores escritoras de viajes del siglo XX.

viernes, 9 de agosto de 2013

Siglo XIX - Caterina Albert

Breve Biografía de Caterina Albert       

Caterina Albert i Paradis nació en 1869 en La Escala, un pueblo rural de Cataluña, España. Escritora española que escribió en catalán. 

Hija mayor de una familia de terratenientes, fue educada en su casa por profesores particulares, desarrollando sus inclinaciones artísticas por el dibujo, la pintura y la escultura. Influenciada por su madre que escribía poesías, Caterina también se inclinó por la creación literaria. Compartió las ideas políticas de su padre sobre el catalanismo, defendiendo los valores culturales, la tradición y la lengua catalana.  

Fue una mujer reservada, arraigada a su pueblo natal, que a la muerte de su padre en 1890, administró el patrimonio familiar. Apasionada lectora, sus primeros poemas no siguen ninguna doctrina literaria; participó con el seudónimo de Virgili Alacseal, en 1898 en los Juegos Florales de la ciudad de Olot, en la provincia de Gerona. Un gran número de intelectuales y políticos catalanes habían apoyado la reapertura en 1859 de los Juegos Florales (desaparecidos desde el siglo XV), lo que contribuyó al prestigio de la literatura catalana culta.

Caterina, como Virgili Alacseal, fue premiada en los Juegos Florales por el poema: “El libro nuevo” y por un monólogo teatral “La infanticida”; la protagonista de este monólogo es una joven explotada por la sociedad rural que mata a su pequeña hija, por temor a que su padre se enterara de que había sido deshonrada. Dicha obra causó mucha polémica en la sociedad conservadora y fue un escándalo cuando se supo que el autor era una “señorita” de La Escala: censuraron la obra y a la autora, ya que consideraron el tema impropio de una mujer. 

A partir de ese momento Caterina resguardó su identidad y empezó a publicar bajo el seudónimo de Víctor Catalá, nombre del personaje de una novela suya. Colaboró en varias revistas literarias como “Juventud” y “La Ilustración Catalana” y frecuentó tertulias literarias, conociendo a los grandes escritores de la época, que sí le mostraron respeto y apoyo por su valentía y por su obra.

Autora prolífica, fue poetisa, narradora, novelista y autora teatral, entre sus obras se destacan “El canto de los meses” (1901) “Cuatro monólogos” (1901), “Sombrías” (1904) y “Soledad” (1905), libro que la consagró dentro y fuera de su país al ser traducido a varios idiomas. A causa de las críticas a la narrativa rural de los escritores de principios del siglo XX, a partir de 1907 Caterina estuvo varios años sin publicar. Presidió los Juegos Florales de Barcelona de 1917 donde pronunció el discurso “De civismo y civilidad” y desde 1923 fue miembro de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona. 

En sus poesías como en la narrativa trató en general, historias trágicas del mundo rural con un enfoque pesimista; profundizó sobre los conflictos y las emociones de los protagonistas, las relaciones de pareja y el trabajo, y sobre todo la lucha de la mujer dentro de su entorno social. Estas mujeres, verdaderas heroínas, reivindicaban de una manera trágica su libertad, por lo que eran incomprendidas y mal vistas por la sociedad de ese tiempo. 

Con la llegada del franquismo (1936-1975) dictadura liderada por Francisco Franco (1892-1975), se adoptó una ideología nacionalista prohibiendo durante las dos primeras décadas el uso en público de otras lenguas (catalán, gallego, asturiano, etc.). Esta política de represión se empezó a suavizar en la década de 1960, por lo que Caterina tuvo que publicar en castellano “Retablo” (1944). En 1951 apareció otra vez en catalán “Obras completas” donde fue bien recibió por los literarios catalanes; también hizo una recopilación de su producción en “Teatro inédito” (Póstumo 1967). 

Caterina Albert, o Víctor Catalá murió en 1966 en su casa de La Escala, no viendo nunca ninguna obra suya representada. 

En 1967 el Palacio de la Música Catalana representó su obra “La infanticida” como homenaje póstumo a esta destacada escritora de la narrativa catalana.

lunes, 5 de agosto de 2013

Siglo XX - Irma Abirad


Breve Biografía de Irma Abirad 
                            
Irma Abirad nació en 1914. Docente, crítica literaria y fundadora de la primera Compañía de Títeres uruguaya. 

Irma dedicó su vida a la docencia, alternaba sus clases como profesora de literatura con las de declamación en la Escuela de Arte Dramático del SODRE. Con la clausura en 1944 de esta institución oficial de enseñanza de teatro, nació una compañía de títeres de vanguardia: la profesora Irma Abirad fundó el Teatro de Títeres Maese Pedro.

Apasionada por los títeres, Irma fue muy influenciada por el dramaturgo español Federico García Lorca (1898-1936) cuando, en su visita al Río de la Plata, entre los años 1933 y 1934 presentó en Buenos Aires, Argentina, su espectáculo de muñecos “El retablillo de Don Cristóbal”. También por el titiritero argentino Javier Villafañe (1909-1996) quien formó su propia compañía de títeres e hizo una gira en su carreta tirada por caballo por Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay y así difundir este arte. 

Con sus alumnos de la Ex Escuela de Arte, Irma formó un taller de artesanos: confeccionaban las marionetas con hilos, cincelaban y pintaban; era un trabajo interdisciplinario, ya que permitía desde el retablo de muñecos, la labor conjunta de pintores, músicos, escritores y actores. Distribuyó las tareas de acuerdo con las aptitudes de cada uno, unos eran escenógrafos, otros modistos, carpinteros y actores.

Irma sabía contagiar su entusiasmo y energía: los titiriteros debían estudiar la psicología de sus personajes. Los títeres al entrar en escena transmitían realismo, expresando las emociones de modo sencillo y con humor; además cada personaje tenía un intérprete, cuya voz iba en consonancia con el rol que representaba. “El títere será bueno si consigue armonizar la voz y el movimiento con la escenografía y las luces estudiadas para lograr el clima deseado” opinaba la directora. 

Esta atrapante y dinámica aventura artística tuvo mucho eco en varios artistas y profesores de la década de 1940 de Montevideo, que se unieron para hacer los bocetos de las cabezas, trajes y escenografías, terminando los muñecos en el taller de la propia compañía. La Compañía Maese Pedro participó desde un principio de la Asociación de Titiriteros del Uruguay (ATU) - UNIMA (Unión internacional de Marionetas), apoyando y promoviendo el arte de los títeres. 

El Teatro de Títeres actuaba como teatro independiente, lo que permitía a Irma desarrollar un programa cultural vasto, con un repertorio de alto nivel: se realizaban obras de autores uruguayos e internacionales. Se combinaba ritmo, vestuario colorido, humor, música y canciones; montó cuentos clásicos de niños y piezas teatrales. Incorporó la danza en el teatro de títeres: un ballet realizado con títeres de guante, donde las danzarinas giraban y levantaban las piernas imitando los equilibrios en punta de pie. Recibió muchos aplausos y elogios de parte de la prensa.

La gran difusión que tuvo en la década de 1950 llevó a la Compañía de Títeres a realizar giras por el interior del país, que alternaba con espectáculos en la capital; también se presentó en Argentina y Brasil. “Guiñol y la tabernera”, “La pesadilla de Guiñol”, “Aladino y la lámpara maravillosa”, “Pedro y el lobo”, “El lago de los cisnes”, eran algunos de los 38 títulos que Irma dirigía, con más de veinte intérpretes.

La trayectoria profesional de la talentosa y dinámica Irma Abirad cubría otras áreas: docente de literatura, crítica literaria, de artes plásticas y teatrales; de esta última tuvo una columna en el diario Últimas Noticias. Como fundadora y directora del Grupo de Títeres Maese Pedro fue una verdadera innovadora; invitada en varias ocasiones a dar conferencias e intercambiar experiencias sobre sus clases de animación, viajó a Europa, Egipto y Líbano. De este último país, recibió las Palmas Académicas en 1958.

Fue destituida por la dictadura uruguaya (1973-1985) por lo que desapareció también el Grupo Maese Pedro. Con los títeres de su compañía, y los que había juntado en sus numerosos viajes formó una colección que fue expuesta en Montevideo en 1985 y 1987. En 1998 Irma donó su colección completa de títeres al Estado Uruguayo, surgiendo así un año después el Museo Vivo del Títere, con el fin de difundir el arte de los títeres, con talleres, exposiciones y festivales.

Irma Abirad falleció en el año 2000, a los 86 años. 

En octubre de 2007 se realizó el 2 º Festival Nacional de Títeres (el primer Festival de Títeres fue en 1956) y se declaró a Maldonado como la Capital del Títere y al Museo Vivo del Títere con el nombre de “Irma Abirad”.

sábado, 3 de agosto de 2013

Siglo XX - Flora Lewis

    Breve Biografía de Flora Lewis  
                                 
Flora Lewis nació en 1922 en Los Ángeles, California. Periodista, corresponsal internacional y escritora estadounidense.

Estudiante talentosa, a los dieciocho años logró su Licenciatura Summa Cum Laude de la Universidad de California. En 1942 obtuvo una maestría en periodismo de la Universidad de Columbia y comenzó a trabajar en la Agencia Associated Press en Nueva York y Washington DC; en 1945 fue trasladada a la oficina de Londres. En esta ciudad se casó con Sidney Gruson, corresponsal del diario The New York Times, con quien tuvo tres hijos, nacidos en Irlanda, en Israel y México respectivamente.

En 1946 Sidney fue trasladado a Polonia, y para acompañar a su esposo, Flora dejó su trabajo en la Associated Press. Tanto Sidney como Flora trabajaron para periódicos independientes durante casi dos décadas y sus artículos aparecieron en varias revistas y periódicos internacionales: Time, The Sunday Times Magazine de Nueva York, France-Soir de París y The Economist de Londres, entre otros. Flora viajó a misiones en Europa, Israel y México. 

En 1955 retornó a Nueva York, y se convirtió en la primera mujer corresponsal en el extranjero del Washington Post. Fue muy crítica y opositora de la política de Richard Nixon (1913-1994) electo vicepresidente desde 1953 a 1961. En una profesión dominada por los hombres, Flora decidida y muy capaz, logró destacarse en grandes reportajes, revelando un profundo conocimiento de la historia y viajando a los países en conflicto. Estuvo en Hungría y Polonia en 1956, cuando las tropas soviéticas aplastaron la lucha por la libertad; en la guerra de los Seis Días entre israelíes y árabes en 1967, y en París para las negociaciones de paz por la guerra de Vietnam en 1973.

Sus apasionados y agudos análisis políticos, su eficacia y su infatigable capacidad de trabajo, la convirtieron en una periodista especializada en política nacional e internacional. En 1972 llegó a ser jefa del diario The New York Time, en París; más tarde fue corresponsal de asuntos diplomáticos en la Unión Europea. Durante sesenta años, esta destacada periodista, fue testigo de los acontecimientos internacionales más importantes: viajó a ciudades tan distantes como Tokío, La Habana, Ciudad del Cabo. 

Flora y su marido se separaron en 1972; Sidney Gruson, un alto ejecutivo de The Times, falleció en 1998 y su segunda hija un año después.

Flora fue autora de cinco libros, la mayoría sobre asuntos europeos y política mundial, entre los que se destacan: “La historia de Noel Campo”, la extraña historia de un estadounidense atrapado en una intriga Comunista Internacional (1965), “Una historia del caso de la esperanza”, la Historia de las revoluciones pacíficas en Polonia (1958), “Europa: el camino hacia la unidad” (1991), donde analizó el Mercado Común, la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), el terrorismo, las relaciones con la Unión Soviética y las perspectivas del futuro común.

A lo largo de su carrera ha sido merecedora de numerosos premios: por la mejor presentación de informes en asuntos exteriores en The New York Times (1957), Cruz del Gobierno Francés Caballero de la Legión de Honor (1981), Premio Matrix para los periódicos de Nueva York Mujeres en Comunicación (1985) y el Premio Elmer Holmes Bobst en Artes y Letras de la Universidad de Nueva York (1987), entre muchos otros. Ha recibido Doctorados Honoris Causa por varias Universidades.

Flora Lewis falleció en París, en 2002, a los 79 años, a causa de un cáncer.

jueves, 1 de agosto de 2013

Siglos XIII al XV - Catalina de Siena

Breve Biografía de Catalina de Siena

Catalina de Siena - Santa  nació en 1347, Siglo XIV, en la ciudad de Siena, en la región de la Toscana. Mística, religiosa y escritora italiana, Doctora de la Iglesia Católica. 

Catalina Benincasa pertenecía a una familia de clase media-baja muy numerosa (era la número 24 de 25 hermanos); desde niña tuvo experiencias místicas y se sintió llamada por Dios; pese a la oposición de sus padres, a los dieciséis años entró en la Tercera Orden de Santo Domingo y siguió siendo laica. 

La Tercera Orden de Santo Domingo era una rama laica de la Orden de Predicadores que había fundado en 1216 Domingo de Guzmán (1170-1221), conocida como los domínicos, dentro de la Iglesia Católica. Estos religiosos mendicantes hacían voto de pobreza, viviendo de la caridad; llevaban una vida de oración y contemplación, y a la vez, predicaban el evangelio, defendiendo la fe contra todo lo que consideraban herejía. Así comenzaron la lucha contra los cátaros, en Languedoc, al sur de Francia, iniciando  el proceso de la Inquisición.

Catalina vivió en su propia casa llevando una vida de gran austeridad y soledad en la oración y la penitencia; se sometía al cilicio y a prolongados períodos de ayunos. Luego de tres años de intensa vida espiritual y de incansables mortificaciones, en 1366 ante la aparición de Jesús, hizo un casamiento místico, y comenzó a llevar una vida más activa, ayudando a los pobres y a los huérfanos. 

Durante la peste negra que asoló Siena en 1374, Catalina acudió al socorro de los necesitados, ayudó y cuidó a los enfermos con mucha bondad y misericordia, sin temor al contagio, recibiendo la fortaleza de Dios y frecuentes apariciones sobrenaturales. Según algunos historiadores realizó también  milagros. 

Poco después en 1375, viviendo en Pisa, Catalina recibió los estigmas invisibles: sentía dolor pero no eran visibles las llagas. Formó un grupo de oración, compuesto por laicos, hermanos predicadores y nobles, siendo ella la guía espiritual. Con sus oraciones y discursos lograba persuadir y evangelizar a los pecadores. 

Catalina tenía el don de profetizar, lo que le valió algunas críticas en los medios eclesiásticos, que la acusaban de fanática. Por otra parte, por su entereza y tesón, por sus experiencias en éxtasis y su vida consagrada a Dios, muchos la consideraban una santa. Participó en negociaciones políticas y religiosas de la época: influenció a dos papas, a religiosos y políticos. Con su prudencia y santidad, Catalina hizo que la Santa Sede retornara a Roma en 1378, ya que desde 1309 estaba en Aviñón, al sur de Francia, bajo la tutela del rey francés. Más tarde viajó a Florencia, Aviñón y Roma, logrando reconciliar a los florentinos con el Papa Urbano VI (1318-1389), evitando así un cisma en la Iglesia Católica. 

Catalina fue sanadora, profetisa, predicadora y escritora; autora de importantes obras de espiritualidad: “Diálogo de la Divina Providencia” escritos durante sus éxtasis religioso (1378), numerosas “Cartas” dirigidas a mujeres – religiosas, casadas, nobles o plebeyas – también a obispos, sacerdotes y al rey de Francia  y “Oraciones” donde describió sus experiencias místicas y revelaciones. Aunque dictó a sus discípulos con dulzura y humildad, habló de su dolor por las ofensas contra Jesús, por las guerras y la corrupción dentro de la iglesia: los malos prelados impedían a las almas llegar a la perfección. Promovió la cruzada contra los infieles para la conquista de los Santos Lugares. (La Inquisición duró hasta principios de 1600).

Luego de un corto período en Siena, Catalina volvió a Roma llamada por el Papa Urbano, donde murió en 1380, a los 33 años, tras varios meses de intenso dolor y sufrimientos. 

Considerada la más grande mística italiana, el Papa Pio II (1405-1464) declaró santa a Catalina en 1461 y el Papa Pablo VI (1897-1978) le otorgó el título de Doctora de la Iglesia en 1970, junto con Santa Teresa de Jesús.

Fuentes y Bibliografia
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