sábado, 10 de septiembre de 2016

Siglo XIX - Cléo de Mérode

         Breve Biografía de Cléo de Mérode

Cléo de Mérode, su verdadero nombre era Cleopatra Diana de Mérode nació en 1875 en París. Bailarina y actriz francesa de la Belle Ëpoque. 

Nacida en una aristócrata familia austríaca era hija del pintor paisajista Karl Freiherr de Mérode (1853-1909). Siendo muy pequeña sus padres se separaron y Cléo vivió con su madre en París. Alternaba sus estudios con la danza, a los siete años ingresó a la academia de Ballet de la Ópera de París y a los once hizo su debut en el escenario. 

En 1896 fue elegida la mujer más hermosa al ganar un concurso de belleza realizado por la revista L´Illustration y en la Exposición en el Salón de París ese mismo año se presentó una escultura suya realizada por Alexandre Falguière (1831-1900), Un verdadero escándalo para la época, ya que la “Bailarina” tallada en mármol blanco estaba desnuda; aunque Cléo siempre desmintió que ese cuerpo fuera el suyo, aumentó su notoriedad. 

A diferencia de otras bailarinas de la Belle Epoque, como Carolina Otero,  Cléo no fue una cortesana, aunque se le atribuyó varios amantes que ella negó, entre ellos el rey belga Leopoldo II. Tenía además de belleza, gracia al danzar, gran capacidad interpretativa y habilidades coreográficas. De grandes ojos oscuros, largos cabellos negros y cuerpo perfecto deslumbraba a todos por igual, pero mantenía siempre su imagen de mujer casta: grandes fotógrafos de la época, escultores y pintores como Edgar Degàs y Toulouse-Lautrec entre otros, capturaron su belleza casi etérea, inaccesible.

Fue la gran vedette del cabaret Folies Bergère; también bailó en grandes escenarios de Europa entre 1898 y 1934; Hamburgo, Berlín, Budapest, San Petersburgo y Nueva York, en Estados Unidos. Llegó a ser la primera bailarina en el Ballet de Rusia. Cléo bailó hasta casi los cincuenta años y luego se retiró a Biarritz donde abrió una academia de baile para niñas, en la que enseñó hasta los ochenta años. 

Luchó toda su vida defendiendo su reputación de mujer digna y en 1950, teniendo más de setenta años ganó una demanda contra la escritora Simone de Beauvoir que la había tratado de cortesana en su libro “El segundo sexo”. 

Cléo de Mérode murió sola en Biarritz, con signos de demencia y olvidada en 1966, a los 91 años. Sus restos están en París en el cementerio de Père Lachaise.

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