miércoles, 30 de mayo de 2018

Siglo XIX - Elvia Carrillo Puerto

      Breve Biografía de Elvia Carrillo Puerto 

Elvia Carrillo Puerto nació en Motul, Yucatán en 1878. Maestra, poetisa, activista por los derechos de las mujeres, política.

Nació en una numerosa familia de clase media, Elvia fue la sexta hija entre 14 hermanos y al cumplir los seis años asistió a una escuela secular, donde también iban los hijos de los obreros del lugar, que hablaban la lengua maya. Fue alumna de Rita Cetina Gutiérrez (1846-1908) gran educadora y feminista mexicana, que impulsó la educación laica para las mujeres y fue gracias a su influencia que Elvia estudió textos escritos por grandes teóricas de los derechos de la mujer como Mary Wollstonecraft y Flora Tristan.

Su hermano Felipe, cuatro años mayor (1874-1924), al terminar la escuela, tuvo su primer empleo como carretero, lo que le obligó a recorrer las haciendas de henequén de la región. En estos lugares fue testigo de los abusos inhumanos de que eran víctimas los peones a manos de los capataces de las plantaciones. Así se enteró Elvia de la desigualdad entre las clases sociales. 

El porfiriato (1876-1911) fue un período de treinta años, en el que ejerció el poder de manera dictatorial el militar Porfirio Díaz (1830-1915); durante esa época, en Yucatán, se vivió un gran progreso y esplendor: el henequén era considerado “el oro verde” por sus altas ventas anuales en exportación. Existían cerca de 1000 haciendas de henequén que estaban en manos de unas 400 familias y a medida que se enriquecían,- ostentando lujosas mansiones, carruajes y frecuentes viajes a Europa - contrastaba con la existencia miserable de los peones que vivían en esas haciendas. Estos estaban atados por deudas que nunca podían liquidar durante toda una vida de trabajo y representaban casi el 90 % de la mano de obra dedicada a distintos trabajos y oficios en Yucatán.

Elvia se destacó desde niña por su inteligencia, quería estudiar, ser independiente y llevar una vida diferente a la de las mujeres de la época. En 1891, a los trece años, se casó con Vicente Pérez (- 1902), con quien tuvo a su único hijo y enviudó a los 23. Gracias a su antigua maestra consiguió el permiso para impartir clases, lo que le dio independencia económica. Elvia hablaba perfectamente el idioma maya y enseñaba a sus alumnas algunas leyes de la Constitución  de 1857 para que fueran adquiriendo conciencia de sus derechos. Esta maestra yucateca fue una amante de los libros y los debates políticos. 

En 1912, valiente y decidida, fundó la primera organización femenina de campesinas con la finalidad de que a las mujeres jefas de familia se les garantizaran los mismos derechos que a los hombres en la distribución de tierras y a liberar a los indígenas de trabajos esclavos. Fue miembro del Partido Socialista del Sureste y su activismo fue incansable. Participó en la fundación de las “Ligas de Resistencia Feministas” tratando de llamar a las mujeres de todo el estado a organizarse y apoyarse unas a otras, principalmente las mujeres mayas, dominadas y abusadas, como indígenas y como mujeres.

En 1923, con su hermano Felipe Carrillo Puerto rigiendo como gobernador de Yucatán (1922-1924),  Elvia fue electa diputada para el Congreso, aunque las mujeres no tenían aún el derecho al voto. Tras el asesinato de su hermano y después de recibir varias amenazas de muerte tuvo que abandonar el cargo.

Recorrió todo Yucatán con la esperanza de erradicar la desigualdad, sin olvidar su lucha por el reconocimiento del voto a la mujer. Fundó en 1927 junto con trabajadoras de la Secretaría de Agricultura la Liga Orientadora Femenina Socialista, dedicada a atender a menores desamparados y a madres solteras. Más tarde, ésta se transformó en la Liga de Acción Femenil, que siguió la lucha por el reconocimiento del voto de la mujer. 

Elvia es conocida como la “Monja Roja del Mayab” (Yucatán en idioma maya =Mayab) por ser parte del grupo de mujeres mexicanas que luchaban por sus derechos políticos durante y después de la Revolución Mexicana (1910-1920). Consagró su vida a lograr el sufragio femenino, la emancipación de la mujer y sus derechos en México. 

Destacó, por encima de sus cualidades como maestra y poetisa, su defensa de los derechos de las mujeres, el divorcio y contra lo que consideraba la opresión religiosa de la época, ya que la poderosa religión católica controlaba la vida privada y pública de las mujeres. Su discurso sobre el control de la natalidad era un paso indispensable en la búsqueda de libertad de las mujeres: “el derecho de las personas a vivir su sexualidad de una manera libre y lúdica, más acá o más allá de los fines reproductivos”. 

En 1952, se reconoció en la Cámara de Diputados a Elvia Carrillo Puerto como Veterana de la Revolución Mexicana, y se le concedió la Medalla de honor al Mérito Revolucionario. Finalmente en 1953 el presidente Adolfo Ruiz Cortines (1889-1973)  reconoció el derecho a las mujeres como votantes en todas las elecciones. 

Elvia Carrillo Puerto murió en la ciudad de México, en 1968 con 90 años de edad. Sus restos se encuentran en el cementerio general de Mérida, capital de Yucatán.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Siglo XX - Nazokat Bagmatova

      Breve Biografía de Nazokat Begmatova                           

Nazokat Begmatova nació en 1981 en una aldea de Tayikistán, Asia Central. Desminadora humanitaria. 

Tayikistán es el país más chico de Asia Central en extensión, sin salida al mar; proclamó su independencia de la Unión Soviética en 1991, pero luego se originó una guerra civil que provocó la devastación de una gran parte del país, obligando a los habitantes a refugiarse en Afganistán. Tayikistán es sumamente pobre, precario e impera una sociedad de patriarcado. La mayoría de las mujeres se casan apenas terminan la escuela para aliviar la situación económica de la familia y se dedican a la maternidad. 

Nazokat no pudo seguir estudios universitarios, pero en vez de casarse, decidió buscar un trabajo que le permitiera tener independencia económica. Teniendo el apoyo de su hermano, se inscribió en la Organización de Ayuda Popular Noruega (NPA) para remover minas. Esta organización fue fundada en 1939 en Noruega para proporcionar asistencia post-conflicto, ayuda humanitaria y reconstrucción; actualmente está trabajando en más de 30 países en diferentes disciplinas como la remoción de minas, ayuda humanitaria, derechos de los pueblos indígenas, promoviendo la distribución equitativa de sus tierras y recursos. Solidaridad, dignidad humana, unidad, paz y libertad son sus valores básicos.

Luego de tres arduos años de capacitación, sólo nueve mujeres de las 24 que se anotaron, superaron el exigente proceso de selección; Nazokat forma parte del primer equipo totalmente femenino, dedicado a remover minas en la frontera de Tayikistan con Afganistán. A pesar de las normas sociales y el rechazo de algunos colegas varones, que se negaban a aceptarlas pues no era el trabajo típico para mujeres, ellas supieron demostrar su valentía y responsabilidad. 

La gran determinación de Nazokat, su deseo de aprender, de estudiar más sobre las minas y desarrollar sus habilidades la motivó a superar su inmenso temor a los explosivos que antes le causaban pesadillas. Debe usar a diario un equipo que pesa 25 kilos atado a su cuerpo entre el chaleco de protección, casco y detectores para dar con las minas. Es uno de los oficios más peligrosos del mundo, las precauciones siempre son pocas. Aparte de la intensa concentración mental, debe recorrer los campos minados con altas temperaturas que alcanzan los 40 o 45 grados centígrados en el verano, el sol abrazador y el polvo. 

Nazokat y su equipo arriesgan su vida cada día: ya han liberado más de 70.000 metros cuadrados de terreno plagado de minas, han  destruido 777 minas antipersonal a lo largo de la frontera con Afganistán. Como especialista en remoción de minas terrestres es capaz de identificar más de diez tipos diferentes de minas con sólo mirarlas. Miles de personas han muerto o han sido mutiladas por minas. “Soy feliz cuando encuentro una mina, porque sé que en ese momento, estoy salvando la vida de alguien. Hago mi aporte a la sociedad”. 

También trabaja con las autoridades nacionales para garantizar las operaciones de desminado en áreas densamente minadas, un legado del conflicto de la era soviética que mató miles de vidas. Se ha postulado a un puesto de liderazgo en un equipo de remoción de minas terrestres. Nazokat Begmatova está orgullosa de su trabajo y logró el reconocimiento y respeto de su comunidad. 

Con su ejemplo muchas mujeres, casadas e incluso abuelas, trabajan fuera de su hogar y los esposos ayudan en las tareas domésticas, algo impensable unos años antes. “El trabajo les da la oportunidad de ser independientes, de sentirse libres” es el consejo que da a las mujeres.

En el año 2015  la Organización de Naciones Unidas (ONU) Mujeres la destacó por su importante labor y su valentía. 

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