lunes, 24 de mayo de 2010

Siglo XIX - Enriqueta Faber

Breve Biografía de Enriqueta Faber

Enriqueta Faber nació en Lausana, Suiza, en 1791. Primera médica que ejerció en Cuba.


Siendo huérfana muy niña, la acogió su tío, Coronel de un Regimiento francés que estaba al frente de las tropas suizas del ejército de Napoléon, Emperador de Francia. El tío la casó con uno de sus oficiales; partió con él y su marido a la guerra con Alemania, donde éste último murió en una batalla, quedando viuda a los dieciocho años.

De carácter independiente y muy decidida, Enriqueta viajó sola a París vestida de hombre, estudió Medicina en la Universidad de París, donde se graduó con el nombre de Enrique Faber, utilizando el grado militar de su marido y jurando que era oficial del Regimiento. Junto a otros graduados, fue enviada a los ejércitos que estaban en Prusia, tratando de conquistar Rusia; en los campos de batalla asistió a los heridos, pues su tío la incorporó a su regimiento como cirujano. Luego en el frente español murió su tío y Enriqueta, sin familia y sin que se descubriera su sexo, tras culminar la guerra en 1814, abandonó Europa.

En 1816 viajó a la isla de Guadalupe, ejerciendo su profesión en Fort Louis; en 1819 llegó al puerto de Santiago de Cuba, para pasar luego a residir en Baracoa, la primera villa fundada por los conquistadores españoles. Muy valiente y segura de sí misma, Enriqueta siguió practicando la medicina, siempre vestida de hombre, ya que era el único modo que podía ejercer, logró mucha reputación por su alto nivel profesional y era muy querida pues asistía a pacientes gratuitamente, de las zonas más pobres de la isla. Su filantropía también la llevó a impartir instrucción a un grupo de analfabetos, esclavos y libertos de raza negra.

Para no levantar sospechas de su soltería en la sociedad cubana, le propuso matrimonio a una joven pobre y huérfana, enferma de tuberculosis, con la cual vivirían como amigos, sin obligaciones maritales. Transgresora, intrépida, desafiando las leyes del gobierno y la Iglesia de la Isla de Cuba, Enriqueta se casó con Juana de León, en 1819, pero tiempo después, la joven Juana, ya restablecida, le pidió que vivieran realmente como marido y mujer.

Ante el éxito profesional del "Doctor Faber", otros médicos lograron que se le prohibiera ejercer, pues decían que su título era falso. Viajó a La Habana, donde el Tribunal con grandes elogios, le nombró Fiscal del Protomedicato en Baracoa, lo que le facultaba para inspeccionar a otros profesionales. Esto causó críticas, protestas y agravios, e hizo que Enriqueta fijara su residencia en el pueblo de Tiguabos. En 1823, sabiendo el secreto de su marido, Juana presentó querella criminal y la anulación de su matrimonio.

Era un escándalo en la época colonial cubana, en 1823, Enriqueta pasó la humillación de verse expuesta ante los facultativos, para reconocimiento de su verdadero sexo; la condenaran a diez años de cárcel. A las mujeres no se les permitía ser médicas, eso era un delito: debían ser "débiles y tiernas, una fuente de virtudes", por lo tanto era un mal ejemplo, además era una emigrada. "A veces hay mujeres de carácter varonil cuyas acciones atrevidas asombran hasta los hombres más valientes y arrojados". Fue llamada criatura infeliz, monstruo y toda clase de improperios.

Luego de una apelación y una buena defensa, se le rebajó la condena a cuatro años de servicio en el Hospital de Paula de La Habana, vistiendo ropa de mujer y después deportada del territorio español.

Gran profesional, pacífica y bondadosa, valiente y controvertida, el oprobio y la sentencia, la hicieron derrumbarse moralmente: fue deportada a los Estados Unidós, radicándose en Nueva Orleans. A partir de aquí hay diferentes versiones sobre su vida: algunos autores dicen que se desempeñó como enfermera, tomó los hábitos y adoptó el nombre de Sor Magdalena, falleciendo a los 65 años de edad.

Para otros historiadores fue una mujer emancipada, pionera del movimiento feminista mundial, aunque escandalosa y controvertida; que en 1844 vivió en Veracruz vestida con el hábito de las Hermanas de la Caridad, y fundó en Guadalajara una filial de su Congregación, para luego regresar a Nueva Orleans, donde terminó sus días asistiendo a los enfermos. Se supone que murió en 1856.


Fuentes y Bibliografía

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