Breve Biografía de Prudencia Ayala
De origen indígena y humilde, tenía diez años cuando su familia se trasladó a Santa Ana, donde Prudencia comenzó sus estudios en un colegio privado; la falta de recursos económicos impidió que pudiera seguir estudiando. Tenía grandes deseos de aprender y mientras trabajaba de costurera para ayudar a su familia, siguió estudiando por su cuenta. Con gran formación autodidacta, comenzó en 1913 a publicar varios artículos para diversos diarios de El Salvador; en estos escritos reclamaba derechos humanos para la mujer, expresaba su apoyo al antiimperialismo y su rechazo a la invasión norteamericana en Nicaragua. Fue encarcelada por sus airadas críticas en varias ocasiones.
Prudencia afirmaba que tenía capacidad de predecir el futuro y de escuchar “voces misteriosas” lo que le valió muchas burlas y críticas de la sociedad. Sus predicciones fueron publicadas en periódicos de Santa Ana y algunas de ellas fueron acertadas, con lo que ganó prestigio: fue llamada popularmente la Sibila Santaneca (=entre los antiguos griegos, sibila era una mujer sabia que tenía poderes proféticos: hechicera o vidente).
Además de escribir poemas, bajo el seudónimo de “Esperanza de la Espiga”, escribió y publicó en el Diario de Occidente los libros "Escible. Aventuras de un viaje a Guatemala "(1921), “Inmortal, Amores de Loca” (1925) y “Payaso Literario en Combate” (1928).
Sufrió discriminación por ser indígena, mujer y madre soltera; a pesar de las burlas prosiguió con su lucha: en 1930 fundó y dirigió el periódico “Redención Femenina”, único espacio donde exponía sus ideas feministas y plasmaba libremente sus ideales políticos, denunciando también las injusticias de una cultura patriarcal y machista. Gran luchadora por el sufragio femenino, con valentía y determinación, Prudencia desafió a la sociedad prejuiciosa al postularse como candidata a la presidencia de El Salvador por el Partido Unionista.
La lucha solitaria de Prudencia dio impulso al movimiento feminista que logró que el sufragio femenino se incluyese en la Constitución de 1950 en igualdad absoluta.
Prudencia Ayala murió en 1936 en San Salvador, alejada de la política, pero muy cerca de los trabajadores y movimientos sociales.
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