domingo, 19 de octubre de 2008

Siglo XX - Irena Sendler

             Breve Biografía de Irena Sendler

Irena Sendler, nació en Varsovia, Polonia,  en 1910; enfermera y activista que arriesgó su vida por salvar a más de 2500 niños judíos.


Su padre Stanislaw Krzyzanowski,  médico rural, que falleció de tifus tratando de salvar la vida de cientos de enfermos, le inculcó lo siguiente: "Ayuda siempre al que se está ahogando, sin tener en cuenta su religión o nacionalidad. Ayudar cada día a alguien tiene que ser una necesidad que salga del corazón".

Irena estudió literatura polaca en la Universidad de Varsovia y se unió al Partido Socialista Polaco. En 1931 se casó con Mieczyslaw  Sendler (1910-2005) de quien se separó en 1947, pero cuyo apellido llevó toda su vida. En 1939, cuando Alemania invadió Polonia, Irena, educada en una familia católica era enfermera del Departamento de Bienestar Social de Varsovia y en 1942, al crear los nazis un gueto en esa ciudad, se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos, llamado Zegota (=Rescate). Se puso en contacto con familias a las que les ofreció sacar a sus hijos fuera del gueto: les daba esperanzas, aunque no garantía de éxito.

Con coraje y convicción, Irena se las ingenió de diversas maneras: los sacaba en ambulancias como víctimas de tifus, escondidos en ataúdes o maletas o los guiaba por las cloacas. Las evacuaciones eran arriesgadas, pero a esta valerosa mujer, nada la detuvo, cualquier elemento se convertía en vía de escape. Según iban siendo liberados, los niños tenían nuevas identidades y eran enviados a monasterios o conventos, donde los ocultaban con la esperanza de reunirlos algún día con sus familiares. Sus verdaderos nombres y nuevas identidades eran anotados en un papel, ocultos en frascos y enterrados bajo un manzano en el jardín de su vecino.

En 1943, la Gestapo detuvo a Irena al descubrir su hazaña, fue brutalmente torturada, le quebraron los pies y las piernas y ante su negativa a hablar, fue condenada a muerte. Pero la resistencia había sobornado a un soldado nazi, que la dejó escapar: Irena era la única que sabía la ubicación de los niños. A partir de eso, continuó trabajando activamente, con una identidad falsa. Al finalizar la guerra, ella misma desenterró los frascos y reunió a los niños con sus familiares diseminados por toda Europa, pero la mayoría había perdido a sus parientes en los campos de concentración nazis. Los niños sólo la conocían por su nombre clave: Jolanta.               

A partir de 1948 Polonia estuvo gobernada por los soviéticos, bajo un régimen socialista hasta la caída del muro de Berlín en 1989. En 1948 Irena se casó con Stephen Zgrzembski, un abogado activista del Partido Socialista Polaco con quien tuvo tres hijos. Trabajó en diferentes facultades de medicina, y en el Ministerio de Educación y Salud; ayudó a organizar varios orfanatos y centros de atención a los niños y las familias, así como un centro de prostitutas en Henrykow. 

Tras varias décadas de vida anónima, en 1999 su historia empezó a conocerse, por un grupo de estudio del Instituto de Kansas, en Estados Unidos, sobre los héroes del Holocausto. La foto de Irena apareció publicada en un periódico y varias personas la reconocieron y la llamaban: "Recuerdo tu cara... soy uno de esos niños, te debo mi vida, mi futuro y quisiera verte..."

Irena Sendler estuvo años encadenada a una silla de ruedas, en un asilo de Varsovia, debido a las lesiones que arrastraba tras las torturas sufridas por la Gestapo. En 1965, en Jerusalem, se le otorgó el título de Justa entre las Naciones y se la nombró ciudadana honoraria de Israel. En el año 2003, Polonia le dio la más alta distinción: la Orden del Aguila Blanca. El ejemplo de esta heroína polaca es una luz que nos da fuerza y esperanza: "No se plantan semillas de comida, se plantan semillas de bondad".

Irena Sendler murió en mayo del 2008, a los 98 años de edad. Le sobrevive su única hija Janina  Zgrzembska.   

           
Fuentes y Bibliografía
https://es.wikipedia.org/wiki/Irena_Sendler
http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2007/407/1184167371.html

1 comentario:

Rosmeri Benito dijo...

Es una mujer maravillosa, llena de bondad y de valores, nos enseñó el significado del rescate de la vida y que ser solidarias es el papel importante que debemos aplicar a diario en nuestras vidas, el respeto por la vida, el derecho de vivir le hace que le recordemos y le reconozcamos como: LA ENFERMERA HUMANISTA, porque fue la Enfermera más comprensiva y sensible a los infortunios ajenos, especialmente de los niños que son el futuro de la humanidad de este planeta y pedimos el PREMIO NOBEL para ella.
ES UNA LUZ PARA TODAS LAS PROFESIONALES EN ENFERMERÍA.

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